ESLAVO DE KIEV: LA LENGUA DEL PRÍNCIPE ÍGOR

 

    Denominaremos aquí Eslavo de Kiev al registro lingüístico que los especialistas denominan de forma indiferenciada Antiguo Eslavo Oriental o Antiguo Ruso. Prescindiremos de la primera de estas denominaciones, pese a ser la más precisa, por resultar demasiado técnica, ya que se limita a situar diacrónicamente la posición de la lengua literaria del Principado de Kiev en el largo discurrir histórico de las lenguas eslavas hacia la actualidad. Sin embargo, a la lengua que en esa misma época se utilizó en el reino de Polonia se le llama ya  Polaco , no Antiguo Eslavo Occidental o Lequítico, dando preferencia, como es habitual cuando se trata de lenguas asociadas a una estructura política, al contexto sociocultural sobre el meramente lingüístico. Esa lógica nos llevaría a preferir el término Antiguo Ruso si esta otra denominación no planteara mayores problemas todavía. En primer lugar, el Eslavo de Kiev no es técnicamente una etapa de la lengua rusa actual, al menos no en la medida en que el castellano medieval o inglés medio son etapas del castellano o del inglés actual. El Eslavo de Kiev es una lengua previa a la existencia del ruso, lengua esta que deriva de dialectos marginales desarrollados con posterioridad a la lengua literaria de Kiev de la que aquí tratamos. La situación de ésta se asemeja más, por ejemplo, a la del anglosajón de Wessex en relación con el inglés renacentista. Por otra parte, el Eslavo de Kiev es la lengua madre de la que proceden no solo el ruso sino también el ucraniano, el bielorruso y el rutenio; en este sentido la relación entre Eslavo de Kiev y Ruso sería similar a la que mantendrían el latín vulgar de la Galia con descendientes suyos como el anglonormando, el francés o el provenzal y, por supuesto, ningún tratado de lingüística románica llama al latín vulgar de la Galia Antiguo Francés.

    En realidad la denominación de la lengua literaria utilizada en el Principado de Kiev no tenía por qué plantear tantos problemas y bastaría con llamarla Kievano, es decir, lengua que se utilizaba en el Principado de Kiev cuando este dio forma a un estado eslavo con una lengua propia y un corpus literario digno de ser tenido en cuenta. Los problemas en la denominación proceden, en realidad, de los enormes condicionamientos sociopolíticos a los que se ve sometida la nomenclatura lingüística. En este caso, sobre el estudio y la denominación del Antiguo Eslavo Oriental –nombre técnico y preciso pero descontextualizado- ha primado siempre la reconstrucción histórica del nacionalismo ruso que considera a la Rus de Kiev del siglo XII, no como un estado en sí mismo, autónomo y con su propio ciclo histórico, como la Gran Moravia o el Reino Visigodo, sino como el origen y la primera etapa del propio estado ruso. Y a esto se suma, además, la concepción decimonónica de la Rusia moderna paneslava.

    Resumiendo, pues, aquí denominaremos Eslavo de Kiev a la modalidad lingüística utilizada entre los siglos X y XIII en la Rus de Kiev y en los territorios eslavos que quedaron tras su colapso bajo el dominio mongol.

    Diacrónicamente, el eslavo de Kiev es una lengua descendiente del Protoeslavo y mantiene algunos de sus rasgos; sin embargo, también presenta innovaciones que después pasarán a las lenguas modernas de la zona como la pleofonía o desarrollos vocálicos tras consonantes liquidas como gord > gorod (ciudad) o melko > moloko (leche). No resulta fácil establecer el grado de unidad del eslavo de Kiev, debido al gran número de tribus y clanes que constituían la Rus, por lo que no podemos hablar más que de los testimonios lingüísticos que sobrevivieron en los manuscritos pero, aunque estos muestran diferencias regionales desde el comienzo de los registros históricos, hacia 1150 la lengua escrita usada en el Principado de Kiev muestra mayor unidad que cualquier otra rama eslava de la época. Sin embargo, el ocaso político del estado de Kiev en el siglo XIII hizo que los rasgos dialectales se potenciaran en los distintos principados eslavos dominados por los mongoles, de manera que hacia el siglo XV ya se puede hablar del desarrollo de lenguas diferenciadas en el espacio geográfico que hoy ocupan Bielorrusia, Ucrania y la parte occidental de Rusia.

    El Eslavo de Kiev desarrolló una literatura propia, influida, como el resto de las literaturas eslavas de la época, por el estilo y el vocabulario de los textos religiosos escritos en Eslavo Eclesiástico. Entre las obras literarias escritas en esa lengua propia de la Rus de Kiev que han llegado hasta nosotros hay que destacar la epopeya  Cantar de la hueste de Igor  y el manuscrito más antiguo que conocemos de la Primera Crónica Eslava o Crónica de Néstor. Además, en el siglo XII hallamos los sermones del obispo Cirilo de Turov, en los que intenta imitar el decorativo estilo bizantino, e incluso libros de viajes como el del higúmeno (abad) Daniel, que visitó Tierra Santa a principios del siglo XII. En la Crónica de Néstor se encuentra inserta también la Instrucción de Vladimir Monómaco dirigida a sus hijos, que ilustra la vida diaria de un príncipe de Kiev. En cuanto a textos legislativos, se han conservado en eslavo de Kiev algunas de las leyes más antiguas de los eslavos, que aparecen reunidas en recopilaciones como la Russkaya Pravda (Ley de la Rus) de Yaroslav el Sabio, que se incluyó en la Primera Crónica de Novgorod. Esta recopilación legislativa, que data de entre 1018 y 1072, muestra al principado de Kiev de esa época con un nivel de civilización bastante similar al del resto de Europa.

    Mención aparte merece el famoso Cantar de la hueste de Ígor, que narra la expedición de Igor Sviatoslavich, príncipe de Novgorod, contra los cumanos a finales del siglo XII. El poema está escrito en prosa rítmica, lo cual lo aleja de la tradición épica occidental, y además, combina, de una forma solo comparable con el Beowulf, los rasgos del Cristianismo, recién implantado, con la antigua religión eslava, incluyendo apasionadas descripciones de la naturaleza, que juega un papel importante en las vidas de los protagonistas. De toda la producción literaria en Eslavo de Kiev el Cantar es la única obra que goza todavía hoy de cierta popularidad en Rusia y Ucrania. [E. G.]